Blog sobre Francisco de Goya. Espacio de amistad que aglutine a todos aquellos amigos de Goya o de lo que representa Goya, a la manera de un club on line.

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El misterio sensible • Conversaciones a la espera (y Parte II)

Porque para mí no hay duda de que cuanto Muti habla de la música puede con certeza ser aplicado a las artes en general y a determinada obra de Goya en particular, pues estoy convencido de que este pensamiento pisa el surco de nuestro tiempo, por embarrado que esté, lo mismo que lo hizo en la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Y lo digo también por lo que a continuación voy a escribir en un forzado inciso, bien lejos de mi voluntad, para rebajar notoriamente el tono de lo hasta ahora transcrito. Y lo hago recordando a un conocido filósofo español –de cuyo nombre prefiero no acordarme- especializado en la llamada inteligencia emocional, quien con pasmosa rotundidad me dijo hace ya unos años (1997) que el arte, tras Picasso, había muerto. Como diría el gran Alvaro Delgado, al oír aquello quedé estupefacto, mirando el mundo con ojos de gallina. No hubo manera de convencerle de lo contrario y desde aquel momento asistí a su tan convencida como insensible equivocación, con una buena dosis de paciencia y la obligada benevolencia. Aquello me dejó abismado, invadido con un punto de amargura y atónito ante semejante vacío atrevimiento.

Han pasado los años, no menos de diez y ocho, y el personaje sigue brillando aquí y allá en mi país, en actitud de mundanidad con idéntica y atrevida arrogancia pero, al menos, continúa inasequible a la controversia, seguro de sus errores y soberbiamente ensimismado, si se me permite la ironía.

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37 Si sabrá más el discípulo ? (Caprichos)
Aguafuerte, aguatinta y buril
218 x 153 mm.

Otra cosa es, sin embargo lo que en 2016 afirma ese veterano del arte español del XX,   Eduardo Arroyo, cuando rotundamente dice que el arte contemporáneo es una m….. (sic), porque ni es arte ni es nada. Por lo menos éste sí sabe, y muy bien, de lo que habla. Lo suyo no es postureo, no es sobreactuación ni verborrea pedante. No es de los que levantan el meñique para la foto. Este sí entiende a Muti muy bien, porque ha vivido lo mismo en su interior y sabe, como el italiano, que el arte está hoy en espera y porque tiene la permanente duda de que todavía no sabemos cuánto tiempo resistirá.

Ravasi dialoga con Muti y dice: “Me parece muy sugestiva esa idea de la espera de un gran compositor. Lo imagino con un rostro misterioso, del cual se pueden ver, sin embargo, algunos contornos. El primero es la posibilidad de presentar el perfil de un hombre que ha llegado finalmente a la esencialidad absoluta. Un segundo aspecto es el de encontrar un modelo musical, que quizás es muy diferente del siglo XX, pero que de alguna manera procede del desierto, de la tabula rasa del siglo que acaba apenas de terminar.

Es como si, cada cierto tiempo, el hombre tuviera necesidad de herirse y de casi destruirse (y la destrucción de la tradición musical es un evento dramático, no tengo duda acerca de esto) para volver a encontrarse, desnudo, frente al puro Ser. En definitiva, cada espera esconde siempre el deseo de buscar, al nivel más alto, la identidad última, el nodo de oro que mantenga unidos el existir y el sentido, el sentir”.

Muti: “En este momento es como si estuviéramos en una curva: no podemos ver delante de nosotros, pero mirando hacia atrás no necesitamos más. Tenemos que esperar, con la certeza de que la gran música (el gran arte, digo yo) nunca viene sólo de la mente del hombre. El adagio del segundo movimiento de la 5ª de Chaikovsky, por ejemplo, es simple, pero está lejos de ser trivial. De hecho, tiene en sí mismo algo que me parece francamente divino. Toda la vida de Mozart, entonces, estuvo atravesada por estos fulgores de belleza absoluta. La música contemporánea (y el arte contemporáneo), en cambio, con todo el dispendio de su complejidad y medios, es como un rio que desemboca en la arena.”

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Autorretrato con gorrilla

Hoy, enero de 2016, creo que nuestro gran Goya, el sordo, hubiera asistido deleitado a este encuentro. Muy posiblemente habría tenido alguna clase de intervención. Es la gran ventaja, es la maravilla de poder escuchar a gente que tiene mucho más que pelo en la cabeza. Gente que no se engaña a sí misma y que intenta, con sencillez pero con audacia creativa, escuchar la música celestial.

Gonzalo de Diego

El misterio sensible • Conversaciones a la espera (Parte I)The sensitive mystery • Conversations waiting (Part I)

“Los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas” (léase ideologías), dice el salmista.

El jesuita Ignacio de Loyola (1491 – 1556), en sus famosísimos Ejercicios Espirituales, habla de la composición de lugar, una técnica metodológica mediante la cual el orante ha de evocar y “componer” o recrear en su imaginación una determinada escena, e introducirse en la misma para mejor comprenderla, para interpretarla de manera más acertada y profunda.

A este respecto, voy ahora a intentar acercarme, en la medida de mis posibilidades, a lo que hoy sugieren este tipo de pensamientos y acciones. Y por centrar el asunto recuerdo que desde la primera vez que la leí, siempre me ha llamado la atención esta cita del poeta y editor Gotthard de Beauclair (1907 – 1992) :

“Después del mediodía, la luz se torna preciosa.

Empieza en las sombras el nacimiento de las estrellas.

La gran quietud.

Estás solo.

No abandonado”.

Pues bien, mi admirado Riccardo Muti, un napolitano nacido en 1944 que es hoy con toda justicia uno de los más reputados directores de orquesta del mundo, tuvo en la Navidad de 2010, y dentro del llamado Atrio de los Gentiles, un histórico encuentro con el cardenal Ravasi en la Basílica del Ara Coeli de Roma. La parte más culta y más admirable de la sociedad italiana frecuenta de vez en cuando esta clase de encuentros, como aquel memorable que mantuvieron epistolarmente el cardenal Martini y Umberto Eco, a propósito de en qué creen los que no creen.

Riccardo Muti
Riccardo Muti

Intento a continuación traducir la parte del encuentro Ravasi-Muti, que me parece más relevante:

Comenzó Muti afirmando que “Incluso fuera de la música, el siglo XX fue un siglo turbulento, trágico, lleno de horrores. El Arte a menudo tiene la capacidad anticipatoria y predecir la historia, para mostrar por adelantado, de manera a veces desconcertante ¿qué va a ocurrir o acontecer?”

Tristes pensamientos • Francisco de Goya
TRISTES PRESENTIMIENTOS DE LO QUE HA DE ACONTECER (DESASTRES DE LA GUERRA)
AGUAFUERTE, PUNTA SECA, BURIL Y BRUÑIDOR
178 X 220 MM.

Añade , poco después, que “Llegué a pensar que hay una profunda conexión entre ritmo musical y ritmo cardíaco. La canción en sí, por otra parte, nació cuando el hombre se da cuenta de la inmensidad de la naturaleza y trata de acercarse a ella: levantar la voz y así conseguir elevar el alma.

A mucha música contemporánea, sin embargo, le da miedo cantar, lo evita, se esconde en fórmulas rítmicas de extrema complejidad. En una palabra, no puede comunicar, sale fuera del hombre”.

Dice también Muti, “Para mí, la música siempre ha sido una de las energías del universo milagroso, que los seres humanos hemos sido capaces de captar. Me gusta pensar, de vez en cuando, que nacerá un compositor capaz no de inventar algo nuevo, sino de percibir al menos mínimamente la armonía de la esfera celestial que el gran oído de Dios escucha en la eternidad. Podrá parecer una afirmación retórica, pero sigo convencido de que la tarea del arte consiste en llenar el animo del hombre.

El arte del siglo XX, por el contrario, eligió representar los dramas de la Historia, la desesperación y la angustia del hombre. Pero no creo que esto pueda ser suficiente. Creo por encima de ello que todos nosotros tenemos la obligación (lo repito y subrayo: la obligación) de escribir y trabajar para preparar la venida de una nueva y gran estación o época musical. Si me puedo permitir una metáfora que me sugiere el clima navideño, es como si la música contemporánea todavía estuviese esperando su Mesías. Tal vez deberíamos aprender a mirar el siglo pasado como un largo período de preparación para la actividad de un autor, que sea finalmente capaz de recomponer la armonía perdida, sin renegar del trabajo y las experiencias de sus predecesores y atesorar, incluso, la experiencia multicultural. Es este el evento que tenemos que esperar y que, más que ningún otro, debemos contribuir a preparar con nuestro trabajo diario”.

Parecen caminos insólitos que, estoy seguro, son de obligada aplicación a un Goya no cortesano, ni retratista, ni complaciente en la corte, ni por   encargos de una aristocracia superficial. Pero que siente semejante pálpito cuando se introduce por entre caminos más arriesgados, más difíciles y más fronterizos, como en las cuestiones tratadas en sus grabados y en las pinturas negras, por ejemplo.

(Fin parte I)

Gonzalo de Diego

Museo Goya. Zaragoza. Goya Museum. Zaragoza.

En Mayo de 1978 , como colaborador de la Caja de Ahorros de Zaragoza, A. y R. en calidad de director de sus salas de exposiciones, recibí el encargo del entonces Jefe de la Obra Social, señor González de Agüero, de realizar un viaje desde Zaragoza y visitar al profesor Camón Aznar en su domicilio de Madrid. La idea era que éste me mostrase su muy extensa colección y que yo redactase un informe sobre la calidad global del conjunto. Don José-Joaquín Sancho Dronda, director general de la Caja, había iniciado contacto con el profesor Camón con vistas a que la Caja se pudiera hacer cargo de la colección, ubicarla en un edificio representativo y sostenerla a sus expensas, amén de ser dirigida, como Museo e Instituto de Humanidades, por el propio profesor Camón y posteriormente por sus herederos y principalmente por su hija y heredera Dª Pilar Camón Alvarez.

Años y años de búsquedas incansables habían convertido a Camón Aznar en un coleccionista muy importante para su tiempo; pero era un coleccionista casi secreto e inadvertido, pues sólo unos pocos sabían de su generoso proyecto y la real importancia del fondo que iba atesorando.

El viaje fue fijado para el día 15 de ese mes pues, al ser festivo en Madrid, san Isidro, el profesor Camón se encontraba más libre de compromisos y podía dedicar la jornada a mostrarme la colección. La obra social me facilitó los billetes de ida y vuelta en avión y a media mañana me recibió el profesor en su domicilio de la calle Isaac Peral, en un piso de la Universidad Complutense, en uno de los bloques destinados a viviendas para profesores.

En dicho piso había dos habitaciones que, cerradas con llave, contenían una muy gran cantidad de cuadros, apilados unos junto a otros y ocupando toda la habitación. Me los mostró uno a uno y, en cada caso, el profesor no solamente hacía su comentario, sino que también me hacía preguntas y solicitaba mi opinión al respecto. Guardo para mí aquellas muy significativas conversaciones: reveladoras, sin testigos, mitad examen y mitad a corazón abierto.

Finalizada la visita a tan extensa parte de la colección, nos desplazamos a otra zona de Madrid. Concretamente a un piso que, perteneciente a Investigaciones Científicas, C.S.I.C., ocupaba el profesor Camón en un inmueble en las proximidades de la Avenida de América, muy cerca del edificio “Torres Blancas” del famoso arquitecto Sáenz de Oiza. Allí había otra importante parte de la colección, más centrada en obras del siglo XX, abundante obra sobre papel, grabados y alguna escultura.

El proceso fue exhaustivamente similar al seguido en el piso de la Universitaria. Y desde allí fuimos por último a la calle del Pez, a la farmacia de Doña Pilar Alvarez, esposa del profesor Camón. En un espacio de dicho local, el profesor y su esposa (una unidad coleccionista en la que ambos enfatizaban) guardaban los grandes formatos de la colección.

Pues bien, finalizada esa tercera visita, el profesor me indicó que aún había algunas piezas, de gran valor, que se conservaban en una caja fuerte de un banco, pero que al ser día festivo en Madrid no podía mostrarme. En todo caso, convinimos, me había enseñado más del 90% del futuro legado y creía que yo mismo podía hacerme una opinión general sobre el mismo.

Además de todo ello, el profesor Camón me mostró dibujos manuscritos en los que había organizado la distribución de 26 espacios o pequeñas salas para albergar el fondo de la colección, con intención de dar un ambiente de intimismo. Colección que el matrimonio consideraba el objeto preferente de toda una vida y en la que habían invertido todos sus ahorros.

A última hora de la tarde regresé a Zaragoza y, en unos días, entregué mi informe al jefe de la Obra Social señor González de Agüero. Allí empezó y terminó (hasta el año 1991) mi relación con Camón Aznar y su museo.

El profesor Camón ya trabajaba entonces con el arquitecto Regino Borobio y sabía que el edificio elegido para albergar su Museo era el llamado Palacio de los Pardo, originariamente Palacio de Jerónimo Cósida, sito en la calle Espoz y Mina de Zaragoza. Acertadamente se consideró por ambas partes que aquel era un espacio más que adecuado para la función museal que se deseaba dar a la colección. Y al par que encontraba el lugar idóneo para el legado, se rescataba para una vida nueva uno de los edificios más característicos del Renacimiento aragonés.

En efecto, el proceso siguió venturosamente adelante y culminó con la inauguración del Museo e Instituto de Humanidades Camón Aznar, el día 1 de diciembre de 1979. Fue una lástima que el insigne polígrafo aragonés no pudiera ver aquel acontecimiento, -había fallecido en Mayo-, pues en palabras de A.M. Campoy, la idea de legar a su ciudad las colecciones de arte que había ido formando a lo largo de toda su vida fue, en el terreno de las ambiciones humanas, el gran proyecto de su vida. De ello da fe la placa que figura en la fachada y que dice: “MUSEO CAMON AZNAR Obra Social Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja”.

 

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Inició su andadura el Museo e Instituto de Humanidades del mismo nombre, con un programa de exposiciones temporales excelente. Dignas de recuerdo fueron en su primera etapa las dedicadas a la Pintura Gótica en la corona de Aragón, y la de la Orfebrería aragonesa en el Renacimiento. Esta primera etapa, con altibajos, finalizaría en 1986 con el estrepitoso fracaso de la dedicada al llamado “Goya Joven”.

En una segunda etapa, desde el 91 al 95, las exposiciones temporales serían programadas desde la Obra Cultural de Ibercaja, con el beneplácito del Patronato del Museo e Instituto de Humanidades, destacando las dedicadas a André Masson, los Negativos de Goya, el fotógrafo Henri Cartier-Bresson, Joan Ponç, Denise Colomb y Joaquin Sorolla, entre otras. Más adelante, del 96 al 2000 destacaron las muestras de Francisco Bayeu, Santiago Lagunas, el Movimiento Cobra, William Hogarth, la maravillosa de Rembrandt-Goya-Picasso y ya, en la última etapa hasta el 2007, las de Aureliano de Beruete, Ramón Casas y Santiago Rusiñol. Se simultaneaban en la programación desde el apoyo a artistas aragoneses de importancia y el reconocimiento por toda una vida de trabajo, la calidad didáctica de muestras de obra de artistas significativos del siglo XX y el entronque directo de otros con artistas que componían un fondo significativo de la colección Camón.

El Instituto de Humanidades estaba destinado a la investigación del arte y la historia de Aragón y a la investigación estética en general. Su gran biblioteca quedó así abierta a los estudiosos de su obra y comenzó la publicación de su boletín.

 

Un punto de inflexión de importancia se produjo en 1996 (250 Aniversario del Nacimiento de Goya)   cuando Juan Bolea y otros periodistas de la región empezaron a reclamar la creación de un Museo Goya en Zaragoza. Aquello obligaba a unir fuerzas entre Ibercaja y el Museo de Zaragoza (dependiente del gobierno regional), las dos grandes coleccionistas de obra de Goya en la ciudad, junto con la Sociedad Económica de Amigos del País.

Como quiera que hasta entonces los goyas de Ibercaja estaban en despachos y no eran accesibles al gran público, Ibercaja tuvo el acierto de iniciar un llamado “Espacio Goya” (©Rafael Fernández Ordóñez) y ubicar sus goyas, junto con los de su fundadora la Sociedad Económica en el Patio de la Infanta, de manera que con una instalación impecable en lo museal, éstos fueron accesibles al público en general. Se inauguró formalmente el 4 de Abril de 1997. Se trataba de defender el patrimonio de Ibercaja, pero al mismo tiempo exponerlo gratuitamente para disfrute del público en general.

Al margen de aquella iniciativa de Ibercaja, por distintas razones más adelante no fue posible reunir en un solo recinto todos los goyas de Zaragoza y, aunque se intentó crear ese ampliado “espacio goya” en la plaza de los Sitios, el proyecto de museo –que nunca quiso llamársele museo- no fructificó al cambiar el color del gobierno regional en las elecciones locales y autonómicas de aquella primavera.

 

Otro momento importante en la vida del Museo e Instituto de Humanidades de Camón Aznar tendrá lugar años más tarde. A finales de 2007 se cierra unos meses para efectuar una remodelación a fondo con vistas a la Expo de Zaragoza, que tendrá lugar en la primavera y verano del 2008.

En efecto, se reordenan espacios y a pesar de muchas apariencias más efectistas y decorativas que reales, y aún contando con el visto bueno y beneplácito del Patronato del Museo (al que Ibercaja somete el proyecto para su aprobación), a mi juicio se cometen dos errores importantes: el primero, encomendar la obligada reordenación de las colecciones y el discurso expositivo a una persona no adecuada y el segundo y más importante todavía hacer desaparecer la biblioteca (reconvirtiéndola en sala de exposiciones temporales), así como limitando muy torpemente el espacio para el estudio, despachos y administración. La biblioteca es trasladada a otro lugar, a varios kilómetros de distancia y, bien que en compañía de otras bibliotecas y fondos documentales especialmente preparados para la investigación, semejante minusvalía no deja de ocasionar una falta grave en el Museo y, sobre todo, en el Instituto de Humanidades. Museo e Instituto de Humanidades que desde ese momento pasan a llamarse “Museo Ibercaja Camón Aznar” (MICAZ), aunque en Zaragoza “todo el mundo” le siguiera llamando Museo Camón. Sin catálogo de obras.

Al mismo tiempo, el Museo Ibercaja pone en marcha un nada refinado plan de marketing comercial con objeto de aumentar sus visitas …… en una operación tan torpe como desvinculada por completo de lo que es un centro cultural serio y de cierta importancia. Al parecer se trata de aumentar las visitas “como sea” y “como sea” se consigue. Pero no voy a insistir sobre este asunto, porque las comparaciones (actualmente todavía más que visibles) serían odiosas.

 

Y llegamos al momento presente. Actualidad en la que asistimos a un impasse inesperado y muy llamativo. Tras una nueva, mucho más coherente y ¿definitiva? remodelación de espacios y colección, el ahora bautizado como Museo Goya ha abierto sus puertas y ofrece novedades significativas para cualquier persona que haya seguido estos últimos años su origen y actividad. Ante esta cuestión nueva, preferimos seguir el camino de Tomás de Aquino con su búsqueda constante de la verdad a través del estudio de la realidad.

Como es natural, desde afuera se ignoran las deliberaciones del nuevo Patronato, pero no dejan de ser sugestivas y muy sorprendentes las manifestaciones hechas por escrito por el muy ilustre miembro del Patronato anterior (¿), Don Hipólito Gómez de las Roces. Abogado del Estado e íntimamente relacionado profesional y amistosamente con el propio profesor Camón Aznar y toda su familia. Colaborador desde el primer momento del profesor Camón y hombre de su confianza, así como de la familia y miembro permanente del Patronato desde su fundación.

Manifestaciones publicadas en el “Periódico de Aragón” y que son una acusación en toda regla al comportamiento y actitud de Ibercaja al suprimir de un plumazo el nombre del profesor Don José Camón Aznar de su propio Museo y colección, dedicándole únicamente el nombre de la llamada Sala de Exposiciones temporales del ahora re-nombrado Museo Goya. Ibercaja. Sin informar al Patronato y habilitando uno distinto y comandado por la propia Ibercaja Banco. A la entrada de la citada sala el asunto se despacha de cara al público con un pequeño retrato en bronce del donante, obra de Honorio García Condoy, y una placa recordatorio: “En agradecimiento a D. José Camón Aznar, cuyo legado se conserva en este museo. Ibercaja Obra Social”.

Causa estupor leerlas, y las del propio nieto de Camón Aznar, así como el silencio más absoluto que, como respuesta, mantiene la propia Ibercaja y su Fundación. Para cualquier observador neutral aparece como un gran desatino, impropio de un Museo que nació el año 1979 y que tras 36 años de ejecutoria merece una continuidad más acorde con el interés general, así como el de ambas partes, y necesita con premura un acuerdo permanente que solucione con rapidez semejaste fractura cultural.

Porque es muy cierto que Ibercaja se ha comportado siempre con una prudencia, una generosidad y un saber hacer dignos de toda clase de elogios; y a lo largo del tiempo ha ido introduciendo innegables mejoras que no solamente reiteran y justifican su buena intención, sino que en todo momento han tenido la voluntad de mejorar la calidad e imagen del conjunto y ello a pesar de las dificultades, que las ha habido, para lograrlo. Y además, contando siempre con el Patronato, tal y como fue firmado en el primer momento.

Por el otro lado, los herederos del profesor Camón como es natural han querido y logrado conservar la integridad de la colección, gracias a la generosidad de Ibercaja –que aceptó las condiciones iniciales del profesor Camón, y a pesar de ser consciente desde el primer momento de las críticas más que razonadas, no pocas, de especialistas y visitantes del Museo.

En consecuencia y a día de hoy, en agosto de 2015, parecen bien fundadas las razones de Ibercaja cuando afirma que quiere reforzar el discurso sobre Goya y su entorno y cuando coherentemente acierta al enriquecer las muy numerosas obras de arte que allí se muestran, con otros nuevos fondos de su propiedad y de la Sociedad Económica y, muy importante, al encomendar la revisión de la colección aumentada, así como el estudio de las nuevas incorporaciones y la redacción de un discurso expositivo a un verdadero especialista, riguroso y serio como el profesor Arturo Ansón, de gran prestigio nacional e internacional en el estudio de Goya.

Parece bien intencionada la idea de Ibercaja cuando al llamar así al Museo, aunque siga sin catálogo accesible, trata de darle una unidad expositiva y adelanta que éste va a ser el centro de referencia de la obra pictórica y gráfica de Goya en Zaragoza. Y como primera medida le añade 39 nuevas aportaciones, no todas de Goya pero sí muy útiles algunas para su estudio, tratando de redondear la colección con obras del Patrimonio artístico de la Institución bancaria y de la Sociedad Económica, para llegar a cubrir el que denominan como “legado de Goya” hasta los años 50 del siglo pasado. También lo dotan de medios didácticos como audioguías, tablets y visitas guiadas de distintos tipos.

Pero parecen igualmente bien fundadas las razones de la familia cuando Ibercaja afirma que el nuevo Museo Goya abre con 500 obras. Parte de ellas (¿cuántas en realidad?) procedentes del legado Camón. La dolida y no contestada reivindicación de la familia y de parte del Patronato anterior parece también bien fundada, pero no voy a pormenorizar mucho más, puesto que para más detalles puede acudirse al citado “Periódico de Aragón” y su hemeroteca. En todo caso, para el espectador neutral, la familia y sus allegados tienen razones de peso. Y no pueden soslayarse con un manotazo al aire sin que ello tenga consecuencias.

Entonces ¿cuáles son las razones últimas y los porqués que han desembocado en esta ruptura de relaciones tan llamativa? ¿Por qué este soterramiento de la cuestión? Este espeso silencio sobre la cuestión clave: lo que antes era Museo e Instituto de Humanidades Camón Aznar, más tarde Museo Ibercaja Camón Aznar y ahora, desde el jueves 26 de febrero de 2015 convertido en Museo Goya. Colección Ibercaja. Cómo un Patronato se ha transmutado en otro Patronato distinto (ahora de una Fundación y antes de un Museo e Instituto de Humanidades) sin el conocimiento del primero….. pero contando con un muy buen número de obras del legado primitivo.

Como escribiera mi admirado cardenal Ratzinger a propósito de una discordancia de opiniones, “mi crítica sobre su obra es dura, pero del diálogo forma parte la franqueza; sólo así puede crecer el conocimiento”.

Está claro que ha faltado tacto, que no ha habido ni la franqueza ni la diplomacia suficientes a la hora de la reapertura del Museo, tras la última remodelación. Visto desde fuera y sin el conocimiento de cuestiones internas que quizás pudieran dar y quitar razones, no deja de ser una lástima incomprensible que se hayan roto relaciones que tradicionalmente siempre han sido buenas. De manera intencionada o no, lo cierto es que la relación ha quedado muy afectada y esa desaparición práctica del nombre del donante/fundador parece fuerte y poco justificada. ¿Es suficiente poner el nombre de Camón a una sala de exposiciones temporales, en la que se anuncian contenidos renovados de gran nivel?. No será por las dos primeras exposiciones allí presentadas….

 

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¿Quizás ha podido influir la composición de un nuevo Patronato cuyos miembros están demasiado alejados del mundo de la cultura? ¿Falta en su seno un contrapeso ciertamente conocedor? . Como dice el Informe de Transparencia y Buen Gobierno de los Museos, realizado por la Fundación Compromiso y Transparencia, “Es importante que los museos españoles desarrollen códigos de buen gobierno y políticas de colecciones y que las hagan accesibles a través de la web como ejercicio de transparencia y rendición de cuentas y salvaguarda de los activos que custodian”.   Añade que la información publicada online por los museos debe cumplir, según este organismo, con los principios de visibilidad, accesibilidad, información actualizada e integridad (información completa y exhaustiva).

Y finaliza afirmando que en la elaboración de los patronatos, “no es recomendable nombrar como miembros del órgano de gobierno a personas por razón exclusiva de su cargo, sin tener en cuenta sus capacidades personales y competencias técnicas”.

Me queda por último añadir que es también posible que en el deseo de preparar el futuro, Ibercaja precisara remover y ordenar las colecciones y añadir, también, parte de su patrimonio artístico, sobre todo con obras del siglo XX, y dicha cuestión no era sencilla de tratar. Pero esta es una suposición, no una certeza. Y será el tiempo quien dé o quite razones. Aunque en todo caso, y mientras el asunto queda aclarado, es lógico que haya muchas personas que piensen lo que afirmaba Goya, que en acordándose de Zaragoza, decía, “me quemo vivo”.

Sin embargo, y a pesar de todos los pesares, no podemos olvidar que en esta vida todo tiene solución. Hasta lo que parece más enrevesado e imposible. Y en este caso concreto en realidad lo que ha faltado ha sido la oportuna comunicación y el acuerdo de Ibercaja Banco con el Patronato del Museo e Instituto Camón Aznar. Qué ocurre, ¿que debe ineluctablemente ser suprimido?. Se ignora, pero hablando es como se solucionan las cosas. Razón por la que desde aquí (una web llamada Real Goya) hacemos votos para que a la brevedad posible, se logre un acercamiento discreto entre ambas partes (la Fundación Ibercaja Banco de un lado y la familia Camón y quienes les apoyan, de otro); y se alcance un punto de encuentro, abierto a la opinión pública, que solamente puede traer beneficios para todos, empezando por la figura de Goya y la de Zaragoza, su ciudad natal. Aguardamos impacientes su anuncio y el más venturoso de los futuros.

 

Gonzalo de DiegoIn May 1978, as a collaborator for the savings bank Caja de Ahorros de Zaragoza, A. & R. as director of its exhibition halls, I got commissioned by the then head of the Benevolent Fund for Arts, Mr. González de Agüero, to make a journey from Zaragoza and visiting Professor Camón Aznar at his home in Madrid. The idea was that this showed me his very extensive collection and I draft a report on the overall quality of the set. Mr. José-Joaquín Sancho Dronda, General Manager of the savings bank, had initiated contacts with the Professor Camón overlooking the bank could be in charge of the collection, locate it on a representative building and hold it at their expense, as well as be directed, as a Museum and Institute of Humanities, by own Professor Camón and subsequently by his heirs, and mainly by his daughter and heiress Mrs. Pilar Camón Álvarez.

Years and years of tireless searches had converted to Camón Aznar in a very important collector for his time; but was a secret collector and almost unnoticed, because only a few knew of his generous project and the real importance of the Fund that was treasured.

The trip was set for the 15th day of that month to be holiday in Madrid, San Isidro, and Professor Camón was free of commitments and could dedicate the whole day to show me the collection. The Fund gave me tickets for a round-trip by air and at midday greeted me Professor at his home in Isaac Peral Street, on a flat of the Complutense University, in one of the blocks earmarked for housing their teachers.

On that flat there were two rooms, locked, containing a very large number of paintings, stacked ones together with others and taking up all the room. Showed me them one by one and, in each case, the Professor not only made his comment, but also made me questions and requesting my opinion on this. I keep for me those very significant conversations: revealing, without witnesses, half examination and half with an open heart.

After the visit to so extensive part of the collection, we move to another area of Madrid. Specifically to an apartment which, belonging to the Scientific Research, CSIC, Professor Camón occupied in a building close to the Avenida de América, very close to the building «White Towers» by the famous architect Sáenz de Oiza. There were another important part of the collection, more focused on works of the XX century, abundant works on paper, prints and some sculpture.

The process was thoroughly similar to the one followed in the flat at the University. And from there we finally went to Pez Street, to the pharmacy of Mrs. Pilar Álvarez, wife of Professor Camón. In a space within the premises, the Professor and his wife (a unit collector in which both emphasized) kept the large formats of the collection.

Well, after this third visit, the Professor told me that there were still some pieces of great value, which were kept in a safe in a Bank, but because of being holiday in Madrid could not show me. In any case, we agreed, he had showed me more than the 90% future legacy and believed that I could do myself a general opinion about it.

In addition to all this, Professor Camón showed me manuscripts drawings that had organized the distribution of 26 spaces or small rooms to hold the most of the collection, with intention to give an atmosphere of intimacy. A collection that the marriage was considered the preferred object of a lifetime and in which had invested all their savings.

Late in the afternoon I returned to Zaragoza and, in a few days, I gave my report to the head of the Fund, Mr. González de Agüero. There started and ended my relationship with Camón Aznar and its Museum (until the year 1991).

Professor Camón already then worked with architect Regino Borobio and knew that the building chosen to house his Museum was the so-called Palace of the Pardo, originally Palace of Jerónimo Cosida, located at Espoz y Mina Street of Zaragoza. That was a space more than suitable for the function that wished to give to the collection rightly considered by both parties. And at the same time that was ideal for the legacy, was rescued for a new life one of the most characteristic buildings of the Aragonese Renaissance.

Indeed, the process continued succesfully and culminated with the inauguration of the Museum and Institute of Humanities Camón Aznar, on December 1st 1979. It was a pity that the famous Aragonese polygraph could not see that event,-died in May-, as per the words of A.M. Campoy, the idea to bequeath to his city the art collections that had been formed throughout his life was, in the field of human ambitions, the great project of his life. This is contained in a plate in the façade that says: «MUSEO CAMON AZNAR. Benevolent Fund of Arts, Saving Bank of Zaragoza, Aragón and Rioja».

 

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It began the career the Museum and Institute for Humanities of the same name with an excellent program of temporary exhibitions. Worthy of remembrance were in its first stage those devoted to Gothic painting in the Crown of Aragón, and that of the Aragonese Renaissance goldsmithing. This first stage, with ups and downs, would end in 1986 with the resounding failure of the one dedicated to the so-called «Young Goya».

In a second stage, from 91 to 95, the temporary exhibitions would be programmed from the Fund of Ibercaja, with the blessing of the Board of Trustees of the Museum and Institute for Humanities, highlighting those dedicated to André Masson, the Negatives of Goya, to Henri Cartier-Bresson photographer, Joan Ponç, Denise Colomb and Joaquín Sorolla, among others. Later, from 96 to 2000 including exhibitions of Francisco Bayeu, Santiago Lagunas, the Cobra Movement, William Hogarth, the wonderful of Rembrandt-Goya-Picasso and already, in the last stage until 2007, Aureliano de Beruete, Ramón Casas and Santiago Rusiñol. There were showcased in the programming support for Aragonese artists of importance and recognition for a lifetime of work, the teaching quality of exhibitions of significant artists of the 20th century and the direct junction of others with artists that made up a significant background in the Camón collection.

The Institute of Humanities was intended for research of Art and History of Aragón and aesthetic research in general. Its large library was thus opened to scholars of its work and began the publication of its newsletter.

 

An important break even occurred in 1996 (250th anniversary of Goya’s birth) when Juan Bolea and other journalists in the region began to demand the creation of a Goya Museum in Zaragoza. That forced to join forces between Ibercaja and the Museum of Zaragoza (dependent on the regional government), the two great collectors of Goya’s work in the city, together with the Sociedad Económica de Amigos del País.

As per then the goyas of Ibercaja were in offices and not accessible to the general public, Ibercaja had the good sense to start a called «Space Goya» (© Rafael Fernández Ordóñez) and locate their goyas, together with the founder the Economic Society in the Patio de la Infanta, so that with a flawless installation as a museum these were accessible to the general public. It was opened formally on April 4th 1997. It was defending the heritage of Ibercaja, but at the same time to expose it for free for the joy of the general public.

Aside from that initiative of Ibercaja, for various reasons later could not meet all the goyas of Zaragoza in a single enclosure and, although tried to create this expanded «Space Goya» at Plaza de Los Sitios, the Museum project -who never wanted to be called Museum- not flourished when changing the colour of the regional government in local and autonomous elections that spring.

 

Another important moment in the life of the Museum and Institute of Humanities of Camón Aznar will take place years later. At the end of 2007 closes a few months to carry out an intensive renovation overlooking the Expo of Zaragoza, which will take place in the spring and summer of 2008.

Indeed, rearrange spaces and despite of many appearances more dramatic and decorative than real, and counting though with the approval and blessing of the Museum’s Board of Trustees (which Ibercaja submits the project for approval), I believe were committed two major errors: the first, entrusting the forced reorganization of collections and exhibition discus to an unsuitable person; the second and most important yet vanishing library (converting it in hall for temporary exhibitions), as well as limiting very awkwardly the space for studio, offices and administration. The library is moved to another location, several miles away and, rather than in the company of other libraries and collections specially prepared for the investigation, such disability does cause a severe failure in the Museum and, above all, in the Institute of Humanities. Museum and Institute of Humanities which from that moment passed to be called «Camón Aznar Ibercaja Museum» (MICAZ), although in Zaragoza «everybody» continued calling it Museo Camón. No catalogue of works.

At the same time, the Ibercaja Museum launches a nothing refined plan of commercial marketing in order to increase its visits… An operation as clumsy as completely disengaged from what is a serious cultural center and of some importance. It seems to increase visits «as possible» and «as possible» is achieved. But I am not going to insist on this issue, because the comparisons (currently still rather than visible) would be odious.

 

And we arrived to at present moment. Currently we are witnessing a very striking and unexpected impasse. After a new, much more coherent and do final(?) remodelling of spaces and collection, the now baptized as Goya Museum has opened its doors and offers significant news for anyone who has followed in recent years its origin and activity. Before this new issue, we prefer to follow the path of Thomas Aquinas with his constant search for the truth through the study of reality.

Naturally, from outside the deliberations of the new Board of Trustees are ignored, but cannot be very surprising and suggestive some remarks made in writing by the illustrious member of the previous Board (?), Mr. Hipólito Gómez de las Roces, State Attorney and closely related professional and friendly with Professor Camón Aznar and his family. Collaborator from the first moment of Proffesor Camón and man of his confidence, as well as his family, and a permanent member of the Board since its founding.

Statements published in «El Periódico de Aragón» that are a real accusation to the behaviour and attitude of Ibercaja to remove the name of Professor José Camón Aznar of his own Museum and collection, giving only the name of the so-called hall for temporary exhibitions of the now re-named Goya Museum, Ibercaja. Without informing the Board of Trustees and enabling one distinct and controlled by the own Ibercaja Bank. At the entrance of the aforementioned hall the topic is shipped face to the public with a small portrait in bronze of the donor, a Honorio García Condoy work, and a reminder plaque: «Thanks to D. José Camón Aznar, whose legacy is preserved in this museum. Ibercaja Obra Social.”

Feels stupor to read it, and those of Camón Aznar’s grandson, as well as the absolute silence that in response maintains the own Ibercaja and its foundation. For any neutral observer it appears as a great folly, unrelated of a museum that was born in 1979 after 36 years of record deserves a continuity more in keeping with the general interest, as well as that of both parties, and urgently needs a permanent deal that resolve quickly such a cultural split.

Because it is very true that Ibercaja has always behaved with prudence, generosity and knowledge make worthy of all praise; and over time has been introducing undeniable improvements that not only reiterate and justify its good intentions, but at all times have had the will to improve the quality and image of the set despite the difficulties, which there has been, to achieve this. And in addition, counting always with the Board, as it was signed at the first time.

On the other hand, the heirs of Professor Camón naturally have wanted and managed to retain the integrity of the collection, thanks to the generosity of Ibercaja -who accepted the initial conditions of Professor Camón, and in spite of being aware from the first moment of criticism more than reasoned, not a few of specialists and visitors of the Museum.

Accordingly, and to this day, in August 2015, seem well-founded reasons for Ibercaja when says that wants to strengthen the discourse on Goya and his environment, and when consistently gets its right by enriching the very numerous works of art displayed there, with other new funds from their property and Economic Society, and very important , by entrusting review of increased collection, as well as the study of the new additions and the drafting of an exhibition to a true specialist, rigorous and serious discourse as Professor Arturo Ansón, of great national and international prestige in the study of Goya.

Seems well-intentioned the idea of Ibercaja when calling so the Museum, although it still has not an accessible catalogue, trying to give an exhibition unit and anticipates that this will be the centre of reference of the pictorial and graphic work of Goya in Zaragoza. And as a first step adds 39 new contributions, not all of Goya but very useful some for his study, trying to round out the collection with works of the artistic heritage of the banking institution and the Economic Society, to cover which is called as «the legacy of Goya» until the 50s of the last century. Also provides it media training such as audio guides, tablets and guided tours of various types.

But they seem equally well-founded reasons for the family when Ibercaja says that the new Goya Museum opens with 500 works. Part of them (how many really?) from Camón legacy. The hurt and unanswered demand of the family and part of the previous Board seems also well founded, but I will not detail much more as may go to the aforementioned «Periódico de Aragón» for more details and its newspaper library. In any case, for the neutral spectator, the family and their relatives have compelling reasons. And cannot be ignored with a hand to the air without having its consequences.

So, what are the last reasons and the whys that have resulted in this breaking in relations so striking? Why this burying of the question? This thick silence on the key question: what was once a Museum and Institute of Humanities Camón Aznar, later Museum Ibercaja Camón Aznar and now, since on Thursday 26th February 2015 become Goya Museum, Ibercaja Collection. How a Board of Trustees has transmuted into another Board (now a foundation and before a Museum and Institute of Humanities) without the knowledge of the first… but with a great number of works of primitive legacy.

As wrote my admired Cardinal Ratzinger concerning a discordance of opinions, «my criticism about his work is tough, but for dialogue forms part directness; only thus can grow knowledge».

It is clear that a sense of touch is missing, that there has not been nor directness nor enough diplomacy at the time of the reopening of the Museum after the last renovation. Seen from outside and without knowledge of domestic issues that perhaps could give and remove reasons, it remains to be an incomprehensible pity that relations that have traditionally been good has been broken. Intentionally or not, the truth is that the relationship has been very affected and the practical disappearance of the name of the donor/founder seems hard and poorly justified. Is it enough to put the name of Camón to a temporary exhibition hall, where are announced renewed high level contents? It will not be for the first two exhibitions there presented…

 

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Perhaps has been able to influence the composition of a new Board of Trustees whose members are too far from the world of culture? Is missing in its bosom a counterweight certainly expert? As stated in the report of Transparency and Good Governance of the museums, by Commitment and Transparency Foundation, «it is important that Spanish museums develop codes of good governance and policies of collections and make them accessible via web as an exercise of transparency and accountability and safeguarding of assets who guard». It adds that the information posted online by the museums must comply, according to this agency, with the principles of visibility, accessibility, up-to-date information and integrity (comprehensive and complete information).

And ends claiming in the elaboration of the boards “are not recommended to appoint as members of the governing body people exclusive because of his position, without taking into account their personal skills and technical skills».

I can finally add that it is also possible that in the desire to prepare for the future, Ibercaja necessary remove and sort the collections and add, also, part of its artistic heritage, especially with works of the 20th century, and this question was not easy to treat. But this is a guess, not a certainty. And the time will be who give or remove reasons. But in any case, and while the matter is cleared up, it is logical that many people think what was claiming Goya, that reminding of Zaragoza, he said, «I burn alive».

However, and despite all troubles, we must not forget that in this life everything has a solution. Even what seems more convoluted and impossible. And in this particular case what has been lacking has been the timely communication and agreement between the Board of Trustees of the Museum and Institute Camón Aznar and Ibercaja Bank. What happens, what is that must inevitably be deleted? It’s ignored, but talking is like things are solved. Reason why from here (a website called Real Goya) make vows to as soon as possible, is attained by a discreet approach between the two parties (the Ibercaja Bank Foundation on one side and the Camón family and their supporters on other); and it’s reached a meeting point, open to the public, which can only bring benefits for everyone, starting with the figure of Goya and Zaragoza, his hometown. We look forward impatiently its notice and the most successful futures.

 

Gonzalo de Diego

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